
Que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.
Una gran verdad. Pero la real verdad es que yo hasta ahora lo único que he echo ha sido ir encontrando cosas para luego perderlas. Pero no por el echo de que no las cuidara, que les faltara cariño o que no les diera de comer, no. No estoy hablando de animales ni objetos. Es algo más que eso. Yo hablo de personas mezcladas con sentimientos. Yo lo iba perdiendo porque se iba. Todo eso que tanto me costaba de hallar y que me hacía feliz, se me ha escapado solo. No por consecuencia de un mal acto que yo hubiera cometido. Sino porque le daba la gana. O eso creo. Supongo que se cansaba de hacerme feliz, que pensaba que habría cosas mejores en la vida que hacer feliz a una chica cualquiera, de un lugar cualquiera, con un corazón que seguro que ni siquiera recordaría. Pero por mucho que no le importara, esa chica cualquiera existía, el lugar desconocido existía, y el corazón destrozado tambien existía. Pero claro, ya es tarde para arrepentirse, echar cosas en cara o odiar a alguien. No perderé tiempo en eso, no. Ahora, gastaré mi tiempo en encontrar a alguien que no necesite perderme para darse cuenta de que me ha encontrado. Pero sobretodo, lo gastaré en aprender cómo no volver a equivocarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario